En muchas ocasiones, los padres acuden a nuestra clínica De Vicente Dental (en calle Nueva de San Antón, 15 en Granada) preocupados porque observan que a su hijo “le están saliendo los dientes torcidos”, respira habitualmente por la boca o ronca por las noches. Aunque a simple vista pueda parecer únicamente un problema dental, detrás de muchos de estos casos existe una alteración en el desarrollo del maxilar superior conocida como paladar ojival o paladar estrecho.
Se trata de una situación relativamente frecuente durante la infancia y que, además de afectar a la posición de los dientes, puede influir en la respiración, el crecimiento facial o incluso en la calidad del descanso. Por eso, en De Vicente Dental damos una gran importancia al diagnóstico precoz, ya que actuar durante las etapas de crecimiento permite corregir el problema de una forma mucho más sencilla y estable.

¿Qué es un paladar ojival?
Cuando hablamos de paladar ojival nos referimos a un maxilar superior que se ha desarrollado de manera estrecha y elevada. Es decir, el paladar adopta una forma más alta y cerrada de lo habitual, dejando menos espacio para la correcta colocación de los dientes y para el equilibrio funcional de toda la cavidad oral.
Aunque muchas veces el principal motivo de consulta es el apiñamiento dental, la realidad es que el problema va mucho más allá de la estética. El desarrollo del maxilar tiene una relación directa con la respiración, la posición de la lengua, la mordida y la armonía facial del niño.
Durante la infancia, los huesos todavía están en crecimiento y son especialmente moldeables. Precisamente, este es el motivo por el que cobra más importancia detectar este tipo de alteraciones a tiempo.
¿Por qué aparece un paladar estrecho?
No existe una única causa. En la mayoría de los pacientes observamos una combinación de factores genéticos y funcionales que influyen en el desarrollo del maxilar.
Uno de los aspectos que más vemos en consulta es la respiración bucal mantenida en el tiempo. Cuando un niño respira habitualmente por la boca, la lengua deja de apoyarse correctamente sobre el paladar. Esa falta de estímulo favorece que el maxilar superior crezca menos en anchura y termine desarrollándose de forma más estrecha.
También pueden influir hábitos infantiles prolongados, como el uso continuado del chupete o el biberón, la succión del dedo o determinadas alteraciones de la deglución. A ello se suman problemas respiratorios derivados de alergias, adenoides o vegetaciones, que obligan al niño a respirar por la boca durante largos periodos.
En muchos casos, los padres no son conscientes de estos pequeños hábitos o adaptaciones funcionales hasta que aparecen las consecuencias en la mordida o en la posición de los dientes.

Señales que pueden indicar un problema de desarrollo
El paladar ojival no suele producir dolor, por lo que puede pasar desapercibido durante años. Sin embargo, existen ciertas señales que conviene observar durante el crecimiento.
Es habitual que estos niños presenten apiñamiento dental temprano, falta de espacio para la salida de los dientes definitivos o mordidas cruzadas. También es frecuente que mantengan los labios abiertos en reposo, respiren por la boca de forma constante o ronquen mientras duermen.
En algunos pacientes incluso observamos alteraciones en el habla o dificultades para pronunciar determinados sonidos, ya que la posición de la lengua y la forma del paladar influyen directamente en la fonación.
Por eso, en la clínica De Vicente Dental en Granada insistimos tanto en la importancia de las revisiones ortodóncicas infantiles. Muchas alteraciones del crecimiento maxilar pueden detectarse mucho antes de que el problema sea evidente para la familia.

Mucho más que un problema estético
A menudo se piensa que la ortodoncia infantil únicamente busca “alinear dientes”, pero la realidad es muy diferente. Cuando existe un paladar estrecho, también puede verse afectada la función respiratoria y el desarrollo global del rostro.
Un maxilar superior demasiado estrecho puede reducir el espacio de las vías respiratorias superiores y favorecer una respiración menos eficiente. Esto influye directamente en la calidad del sueño y, en algunos casos, puede relacionarse con niños más cansados, con sueño poco reparador o incluso con dificultades de concentración.
Además, al no existir espacio suficiente para los dientes definitivos, aumenta la probabilidad de apiñamientos severos y problemas de mordida que, si no se corrigen a tiempo, pueden complicarse durante la adolescencia o la edad adulta.
Desde el punto de vista facial, también observamos con frecuencia rostros más alargados, sonrisas estrechas o desequilibrios en el crecimiento del tercio medio facial.

La importancia de actuar durante la infancia
Una de las grandes ventajas de la ortodoncia infantil es que nos permite intervenir mientras los huesos todavía están creciendo. Durante estas etapas, el maxilar responde de forma muy favorable a tratamientos que estimulan y guían su desarrollo.
En De Vicente Dental trabajamos habitualmente con ortodoncia interceptiva, cuyo objetivo es corregir alteraciones del crecimiento antes de que se conviertan en problemas más complejos.
En los casos de paladar ojival, el tratamiento suele centrarse en expandir el maxilar superior mediante aparatos diseñados para ensanchar progresivamente el paladar. Gracias a ello conseguimos crear espacio para los dientes, mejorar la mordida y favorecer una respiración más adecuada.
Lo más importante es que, cuando se trata a tiempo, muchas veces evitamos futuros tratamientos más complejos, extracciones dentales o problemas funcionales en la edad adulta.

Un diagnóstico temprano puede cambiar el desarrollo del niño
Como clínica especialista en ortodoncia, con más de 35 años de experiencia, siempre explicamos a las familias que no debemos esperar a que todos los dientes definitivos hayan salido para acudir a una revisión. De hecho, muchas alteraciones del crecimiento se corrigen mucho mejor cuando todavía estamos a tiempo de guiar el desarrollo óseo.
La primera valoración ortodóncica debería realizarse alrededor de los seis años, incluso aunque aparentemente “todo esté bien”. En esa etapa ya podemos detectar si el maxilar está creciendo correctamente o si existe alguna alteración funcional que pueda afectar al desarrollo futuro. No hay por qué comenzar tratamiento temprano si no se necesita, pero en muchos casos se realizan revisiones periódicas y se espera el momento más adecuado para comenzar.

obstante, conviene consultar antes de esa edad si los padres observan en el niño dificultades al masticar, si respira por la boca en vez de tener respiración nasal, si detectan una mordida visiblemente irregular o si tarda en perder los dientes de leche. En De Vicente Dental, entendemos la ortodoncia infantil como una herramienta para mejorar no solo la estética de la sonrisa, sino también la salud, la respiración y el equilibrio facial del niño durante su crecimiento.
¿Tienes dudas sobre si tu hijo o hija tiene paladar ojival? Pide tu cita en nuestra clínica y estaremos encantados de atenderos.
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Hola, soy la doctora Mª Ángeles de Vicente,Doctora en Medicina y Cirugía (Universidad de Granada), especializada en Ortodoncia (Universidad de Oviedo) y en Estomatología (Universidad Complutense de Madrid). Además, tengo un postgrado en Ortodoncia (Fundación Jiménez Díaz de Madrid) y en Articulación Temporomandibular (Centro Médico Teknon). Compagino mi trabajo en la clínica dental De Vicente Ortodoncia en Granada con mi trabajo como docente en la Facultad de Odontología de Granada. Llevo más de 30 años dedicada a la odontología y sobre todo, a la Ortodoncia y me encanta mi trabajo y concluir los tratamientos de mis pacientes de la mejor forma: con una sonrisa bella y sana.



